miércoles, 23 de agosto de 2006
La despedida del maestro del cuento; última antología de Stephen King
"Todo es eventual: 14 relatos oscuros" es el título de una antología con sabor a falsa despedida. Desde que en 1973 Stephen Edwin King publicara su primera obra, "Carrie", ha llovido mucho. Tanto que ahora, más de 30 años después, muchos le echaremos de menos. Pero decir que el autor de "IT (Eso)"(1986) o "Misery" (1987) va a dejar de escribir es algo que la mayoría no se termina de creer. Porque Stephen King ha marcado un antes y un después en un género: el de terror; y en un tipo de novela: la novela popular. Ha sabido sembrar el éxito en un género y un mercado que parecía estéril y ha sabido cosechar en él, también, grandes éxitos que han inspirado después grandes películas ("El resplandor", Stanley Kubrick, 1980 o "Cadena Perpetua", Frank Darabont, 1995). Hablar de despedida en un comienzo es una contradicción. Él lo hace en su prólogo. Antes de ofrecernos los últimos relatos.
Pero el presente lo es todo, y todo es eventual, como en su libro. Estos 14 relatos nos traen recuerdos del primer King, el que aún lo tenía que demostrar todo. Además parece extraño que un autor se justifique en su propia obra y así lo hace él con cada una de sus historias, al añadir al principio o final de ellas un pequeño comentario a modo de explicación directa para con el lector. Así tenemos, por ejemplo, que en su primer cuento: “Sala de Autopsias número 4”, una historia de enterramiento prematuro, se define a sí mismo con el cliché que parece haber estado evitando a lo largo de toda su carrera: autor de relatos de terror.
Junto a esta historia, otras trece. Todas en el mismo estilo directo, con un lenguaje de best-seller que atrapa desde el primer párrafo. Así tenemos la narración de una habitación embrujada en "1408", un cuento de terror a los años 80, con un camarero asesino en "Almuerzo en el café Gotham" (en el que se inspira la portada) e incluso una historia de temática fantástica, con un final reflexivo como colofón del recopilatorio en su relato "La moneda de la suerte".
Pero esto no es todo. También tenemos una historia de terror basado en el mundo imaginario de "La Torre Oscura" (saga de 7 volúmenes que finalmente King termino de publicar este año), seguida de la publicación en papel de "Montando en la bala", el que fuera su primer experimento de publicación en internet y que habría de revolucionar el mundo editorial en Estados Unidos, al comprobarse que un escritor de primera fila podía pasar de intermediarios y publicar directamente en la red.
Además hemos de mencionar la labor de traducción de Bettina Blanch, sustituyendo Jefrey Holmes (habitual traductor de King en P&J) cuya afición por la inventiva parecía competir muchas veces con su labor de traductor. Bettina hace un trabajo riguroso que sin duda el lector sabrá apreciar.
"Todo es eventual" es, en definitiva, un libro que gustará a sus seguidores de siempre, pero que no atrapará a ninguno nuevo. No es lo mejor del maestro, aunque tampoco está entre lo peor. Un ciclo de historias como las recogidas en sus anteriores antologías: "Historias Fantásticas" (1985), o "El umbral de la noche" (1978) que despiertan el interés pero no el recuerdo.
Con esta obra King demuestra algo. No se trata de evitar un cliché o de justificar una vida de escritor, sino de hacer lo que le gusta y hacerlo cuando le apetece. Al menos esa es la impresión que ofrece la obra en su conjunto. Esta antología no le reconciliará con ciertos críticos. No con los que siempre le han juzgado como un escritor de segunda fila. Son los mismos críticos que lapidaron a Charles Dickens o que dijeron que Lovecraft era un mal escritor. Pero eso no parece importarle a Stephen King. Él sabe que la crítica también es eventual.




). Una novela con los teléfonnos móviles de excusa, que vuelve a traernos el terror a las librerías.